CanalDis: Guallar eleva a gourmet la tradición aragonesa
En CanalDis.com aparecemos con un mensaje muy claro: la conserva de Teruel, tan arraigada a su tierra y durante mucho tiempo poco conocida fuera de ella, puede ocupar un lugar protagonista en una despensa gourmet. El artículo presenta esta elaboración como un exponente de la gastronomía tradicional aragonesa, basada en una cocina de aprovechamiento “sencilla y directa” que se transmite de generación en generación, y explica cómo Guallar trabaja para llevar esa receta popular al terreno de la delicatessen con una gama premium elaborada de forma artesanal.
La pieza recoge también la voz de nuestros fundadores, José Ángel Guallar y Pilar Elena, ambos de ascendencia turolense, que resumen la filosofía del proyecto con una frase que marca el tono: no se trata de “dignificar” la conserva, porque ya es digna, sino de recrearse en hacerla una delicia. Para ello, explican, han “rediseñado el concepto” tratando y embotando artesanalmente carnes de primera calidad para ofrecer una versión excepcional, poco habitual en este segmento.
El origen del proyecto se sitúa en plena pandemia. Según CanalDis.com, la idea de fundar la compañía surgió durante el confinamiento, cuando recuperaron una receta heredada de sus abuelas. El resultado fue tan bueno que decidieron dar el paso y apostar por un camino distinto al de un producto industrial que, por lo general, no prioriza el mimo ni el nivel de los ingredientes. Ese cambio de enfoque les permitió encontrar un nicho de mercado y, en poco más de año y medio, pasar por el Salón Gourmets de Madrid y recibir invitaciones para ferias como París o Milán.
Una parte central del artículo se dedica al proceso, descrito como natural y artesanal. Los fundadores afirman que “no hay nadie en el mundo que haga lo que nosotros hacemos”, y CanalDis.com sostiene esa idea con detalles concretos: las conservas se elaboran “como se ha hecho siempre en casa”, comenzando por el oreo de lomos y costillares de cerdo Duroc en el entorno de los Montes Universales, a más de 1.000 metros de altura y con condiciones óptimas de humedad y temperatura.
La precisión continúa en la selección y el corte: del costillar se utilizan solo las costillas centrales, cortadas a 5,5 cm, y el lomo se corta a 1,1 cm para que quede sonrosado por dentro. Después, las piezas se trabajan siempre separadas por tipo de carne para respetar el punto de cada textura y se confitan (no se fríen) en tandas de 100 piezas, en pequeñas ollas con aceite de girasol, entre tres y cinco horas a fuego muy lento. Tras enfriarlas a temperatura ambiente, se embotan —también por separado— en aceite de oliva virgen extra del Bajo Aragón, variedad Empeltre, con laurel y granos de pimienta.
Antes de viajar a su destino, los tarros reposan un mínimo de 20 días a temperatura de bodega, garantizando un consumo útil de la carne de 12 meses y dejando un aceite “perfectamente reutilizable”. El resultado, concluye CanalDis.com, es un producto exclusivo y de altísima calidad que mantiene intacta la fórmula de los antepasados y conquista por su sabor y su versatilidad, tanto para degustar solo como integrado en platos más elaborados.
El artículo enumera además las referencias del catálogo —longaniza, lomo, costilla, chorizo dulce, chorizo picante y longaniza seca de Aragón— y destaca el alcance nacional del envío: desde su pequeña industria de Zaragoza y a través de Correos Market, sirven a todo el territorio nacional en packs de tres botes con un packaging muy cuidado, pensado también como regalo gourmet.